¿Necesitás suplementarte para estar sano?
Los estantes de farmacias y dietéticas están repletos de multivitamínicos, complejos B, vitamina C en megadosis y cientos de otros suplementos. La promesa implícita es que más vitaminas equivalen a más salud. Pero la ciencia dice algo diferente.
El principio "food first"
La nutrición basada en evidencia prioriza los alimentos como fuente de nutrientes. Y hay razones sólidas para esto: los alimentos contienen no solo vitaminas y minerales de forma aislada, sino complejas combinaciones de compuestos que trabajan sinérgicamente. Esta sinergia es difícil o imposible de replicar en una cápsula.
Cuándo los suplementos sí tienen sentido
Hay situaciones donde la suplementación es clínicamente recomendable:
- Vitamina B12: indispensable para personas que siguen una alimentación vegana estricta, ya que no se encuentra en alimentos de origen vegetal en cantidades significativas.
- Vitamina D: muy común la deficiencia en personas con poca exposición solar, adultos mayores y personas de piel oscura en latitudes altas. Requiere análisis previo.
- Hierro: en casos de anemia diagnosticada, especialmente en mujeres con menstruación abundante o embarazadas.
- Ácido fólico: recomendado antes y durante el embarazo para prevenir defectos del tubo neural.
- Yodo: en zonas con suelos deficientes, especialmente durante el embarazo.
Los riesgos de suplementarse sin necesidad
Las vitaminas liposolubles (A, D, E, K) se acumulan en el tejido graso y pueden generar toxicidad en dosis altas. Algunas vitaminas hidrosolubles en megadosis también pueden tener efectos adversos. Además, los suplementos pueden interactuar con medicamentos.
Consultá antes de empezar
Un análisis de sangre puede revelar deficiencias reales. La suplementación sin diagnóstico es, en el mejor caso, dinero desperdiciado, y en el peor, perjudicial.
Para entender más sobre la vitamina D y su importancia particular, te recomendamos leer Vitamina D: por qué es clave y cómo obtenerla. Y para conocer el rol del zinc en la inmunidad, leé Zinc: el mineral clave para la inmunidad.