No todos los procesados son el enemigo
Cuando escuchás "alimento procesado", probablemente pensás en snacks envasados o comida chatarra. Pero la realidad es más compleja: el queso, el yogur y hasta el pan son técnicamente procesados. La clave está en el grado de procesamiento.
La clasificación NOVA
Desarrollada por investigadores de la Universidad de São Paulo, la clasificación NOVA divide los alimentos en cuatro grupos según su nivel de procesamiento industrial:
- Alimentos sin procesar o mínimamente procesados: frutas, verduras, carnes, huevos, legumbres.
- Ingredientes culinarios: aceite, sal, azúcar, harina.
- Alimentos procesados: conservas, quesos, pan artesanal, embutidos simples.
- Alimentos ultraprocesados: productos industriales con múltiples aditivos, diseñados para ser hiperpalatables.
Según estudios publicados en The BMJ, un mayor consumo de ultraprocesados se asocia con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes tipo 2.
Leer etiquetas sin obsesionarse
Una forma práctica es revisar la lista de ingredientes: si tiene más de cinco y varios son nombres que no reconocés, probablemente sea un ultraprocesado. Pero esto no significa que nunca puedas consumirlos.
El enfoque 80/20
Una alimentación saludable no requiere perfección. La mayoría de los nutricionistas recomiendan que alrededor del 80% de lo que comés provenga de alimentos reales o mínimamente procesados, y el 20% restante puede incluir productos más elaborados disfrutados con consciencia y placer.
Alternativas accesibles
Los alimentos reales no tienen que ser caros ni sofisticados. Las legumbres, los huevos, las frutas de estación y los vegetales de hoja son opciones nutritivas y económicas que pueden formar la base de una alimentación de calidad.
Si querés entender mejor cómo elegir alimentos que nutran más, te recomendamos leer nuestro artículo sobre Densidad nutricional: comer mejor, no menos. Y si tenés dudas sobre los productos etiquetados como "light", no te pierdas Alimentos "light": ¿realmente son mejores?