Por qué la palta merece estar en tu plato
La palta (o aguacate, como se la llama en otros países) pasó de ser un alimento temido por su contenido graso a ser reconocida como una de las fuentes más valiosas de grasas saludables. Y con razón: su perfil nutricional es verdaderamente excepcional.
Las grasas que hacen bien al corazón
Aproximadamente el 70% de las grasas de la palta son monoinsaturadas, principalmente ácido oleico, el mismo tipo que predomina en el aceite de oliva. Estudios publicados en el Journal of the American Heart Association asocian el consumo regular de palta con mejoras en los niveles de colesterol LDL y HDL y con reducción del riesgo cardiovascular.
Potasio: más que el plátano
La palta es una de las fuentes más ricas en potasio de la dieta, aportando incluso más que la banana. El potasio es esencial para la regulación de la presión arterial, el funcionamiento muscular y el equilibrio de fluidos corporales.
Fibra y saciedad
Una palta mediana aporta alrededor de 10 gramos de fibra, combinando fibra soluble e insoluble. Esta fibra favorece la saciedad, nutre la microbiota y mejora el tránsito intestinal.
Potenciadora de la absorción de nutrientes
Una función menos conocida pero muy valiosa de la palta es que, al contener grasa, mejora la absorción de vitaminas liposolubles y carotenoides de otros alimentos. Agregar palta a una ensalada puede multiplicar la absorción de betacaroteno y licopeno de los vegetales.
Versatilidad en la cocina
En tostadas, guacamole, ensaladas, smoothies, salsas cremosas sin lácteos o simplemente con unas gotitas de limón, la palta es uno de los ingredientes más versátiles y satisfactorios de la cocina.
Para entender mejor los tipos de grasas saludables, te recomendamos leer Omega-3: funciones y fuentes alimentarias. Y para saber qué aceites usar en la cocina, leé Aceites: cuál elegir para cada cocción.